Enseñanza en Quebrada de Humahuaca

quebrada de humahuaca

Siempre digo que viajando por el mundo se aprende muchísimo. Podes aprender nuevas costumbres, historia, geología, lo que se te ocurra. Caminar una nueva calle es una suerte de portal hacia una alfombra mágica de conocimiento. Hoy, durante el trayecto entre Salta y Jujuy, Antonio (salteño) me contó una anécdota del lugar. Dejame ponerte en contexto…

La zona de la quebrada de Humahuaca posee una sequía impresionante. Pero sin embargo, de Diciembre a Marzo, las nubes desagotan una cantidad de agua increíble. Las lluvias aparecen con todo su potencial. Ésta cantidad de agua que cae, genera una gran crecida del río. El caudal baja de la montaña con una fuerza impredecible. Arrastra todo a su alcance: piedras, lodo, árboles, casas, lo que sea.

De esta situación climática surge la anécdota que les voy a contar a continuación…

“Llegaron a la quebrada de Humahuaca un grupo de hombres en camionetas 4×4 último modelo. Se bajan. Vestían con pilusos, chalecos llenos de bolsillos (de los que usan uno a lo sumo), borcegos y gafas de sol. Comienzan a hacer mediciones, sacar fotografías e investigar el terreno. Un señor mayor, lugareño, que desde su silla miraba con curiosidad abre la siguiente conversación: (L: lugareño, H: Hombres)

(L) — Señores, ¿qué es lo que están haciendo?

(H) —Abuelo, vamos a construir una estación para Purmamarca.

(L) —Noo, ahí no. Cuando llueve baja el río, hace un remolino y se lleva todo.

(H) —Quédese tranquilo señor, yo tengo un posgrado en Hardvard, él se graduó en Amsterdam y el que está en la camioneta realizó sus estudios en Illinois. 

Los hombres, creyendo en sus competencias académicas no le hicieron caso al lugareño. Realizaron la construcción. Durante el mes de Junio se estrenó y vino gente importante de la política para darle apertura. Llegó el mes de Diciembre y trajo las lluvias. Como predijo el anciano, el río creció. Avanzó arrastrando todo a su alcance. Y adivina qué… La estación se fue con el cauce del río. El lugareño tenía razón”.

 

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¿Entonces qué aprendí en la quebrada de Humahuaca?

Aprendí la importancia de hacerle caso a la gente del lugar. Los que viven día a día en el destino que visitamos son los que realmente lo conocen a fondo. A raíz de esto te quiero mostrar que la mejor manera de aprender un poquito más durante tu viaje es conversar con la gente local. Es importante que aunque viajes solo, te animes a conversar con la gente del lugar. Artesanos, agricultores, comerciantes, con todos. Todos nos pueden mostrar un poquito más su cultura. Al menos desde su perspectiva. Y como siempre digo, el mundo es una perspectiva inmensa: depende de nosotros si la alimentamos con las de otras personas. 

Como hice hoy en la quebrada de Humahuaca, intento en cada viaje sumergirme y mimetizarme con la gente local. Aprender de ellos. De sus costumbres, sus sabores, sus comidas. Si me recomiendan algo, trato de hacerlo. No me quiero perder la oportunidad de sentir lo que sienten ellos diariamente. 

 

Ahora sí, continúo mi viaje por el norte de Argentina. Ya estuve por Salta y Jujuy. Mañana parto hacia Tucumán y queda mucho por recorrer. ¡Ya les iré dando noticias!

 

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Federico Bongiorno

Creo cosas en Internet que las podes ver en LinkedIn. Viajo por el mundo, escribo y disfruto de emprender. Mi niño interior es mi director creativo y desde hace unos años tomé la decisión de convertirme en un nómada digital a través de empresas en Internet.

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