Pura Vida: viví lo natural de forma diferente

PURA VIDA

Hace unos días estuve viajando por Chile. Allí conocí la casa de Neruda, al sur del país. Luego, en los alrededores de Santiago, estuve en una viña que trabaja de una manera muy particular. Luego de mi paso por Chile, continué viajando junto a la cadena Holiday Inn por América Central. Puntualmente, Costa Rica. En este país, pude encontrar un entorno tan natural, que defendía cual guerrero su lema más intrínseco: Pura Vida

Un día de contacto extremo con la naturaleza

Salimos de San Jose, capital de Costa Rica, hacia Pozo Azul. Luego de dos horas de viaje, llegamos a la vera del río Sarapiquí que nos esperaba con sus aguas turbulentas para una estadía maravillosa. Disfrutamos de un desayuno exquisito que mezclaba frutas típicas, con un acompañamiento de huevos revueltos. Una cohesión entre Estados Unidos y la cultura interna de Costa Rica. 

Luego del desayuno, salí hacia la zona con más vegetación. Allí subí a las plataformas que rodeaban los árboles. Ya estando a 20 metros de altura, casi en la copa de los árboles, comencé la actividad de Canopy. Constaba de 9 líneas que unían los diferentes árboles. Cruzábamos la verde selva, ríos, una naturaleza indescriptible. 

Además, en el camino entre una plataforma y otra, me encontré con una nueva amiga: la hormiga más venenosa y grande del planeta. Mejor tenerla lejos, ¿no?

Pura Vida, Canopy

Terminó el Canopy, y comenzó otra aventura: el rafting. Llevamos la balsa hacia la orilla del río Sarapiquí, donde el guía nos indicó las exclamaciones que debíamos tener en cuenta. Entre ellas estaban “alto”, “adelante”, “inclinados”, “al piso”, etc. Una vez ya organizados, comenzamos este rafting de nivel tres. El agua transcurría con absoluta certeza hacia donde se dirigía. Nosotros acompañábamos su movimiento en un entorno de puro verde. Pura vida, como dicen ellos. 

Luego de pasar algunos rápidos, mojándonos por completo, nos encontramos en la parte más lenta del trayecto. En este lugar, uno de los guías agarró una piña. Se dispuso a cortarla con su machete para que disfrutemos de una fruta típica, en un entorno magnífico. Un instante de risas, charlas y degustación. 

Pura Vida, Rafting

Volcán Poas, donde la potencia de la naturaleza está presente

Llegué la Parque Nacional Volcán Poas, donde se ubica este volcán con más de 25.000 años de edad. Un cráter que está activo, y que explotó su ira por última vez en 2011. Es un lugar muy azaroso para visitar: sólo el 20% de la gente que va, puede ver el cráter del volcán. «¿Por qué?» se preguntarán ustedes. Muy fácil, en esta zona se ubica un bosque nuboso. Las nubes se concentran en el lugar, y tapan el volcán por completo. De hecho, puede ser que estés observando el volcán, y veinte minutos más tarde no esté mas allí. 

El azar me acompañó. Pude observar el volcán. Parado desde esta montaña formada por erupciones, pude tener una vista espectacular del mismo. En este mirador, un día que esté absolutamente despejado podemos ver las costas del Caribe. No fue la ocasión.

Pura Vida, Volcán Poas

Una vez que pasé un rato frente al cráter y su constante humo, seguí caminando por el sendero. Era un sendero rodeado de verde. Allí el silencio se convertía en sonido (eran los sonidos del bosque). El entorno verde, en coherencia con las nubes, conformaban un ambiente un tanto oscuro, tétrico se podría decir. Pero no dejaba de ser maravilloso. Las ardillas, los insectos, y las plantas, confirmaban nuevamente este noble lema: Pura Vida. 

Llegué al final del sendero, y me encontré con un paisaje hermoso (e inesperado). Es un cráter de volcán dormido, que se transformó en la laguna Botos. Una laguna con poca vida interna debido a la acidez de su agua. Un paisaje muy bonito, relajante. Tomé algunas fotos y me senté a disfrutar de la naturaleza, ya que muchas veces se necesita esa dosis de aire puro. Finalmente me dispuse a bajar por el sendero, pasando nuevamente por el cráter del volcán Poas. Aún se encontraba despejado, algo realmente raro… La suerte me acompañó. Pura vida, me dije a mi mismo.

Pura Vida, Laguna Botos

Costa Rica me mostró su belleza más natural a lo largo de mi viaje. Fue un lugar donde la amabilidad de la gente fue en consonancia con la belleza local. Su frase “Pura Vida” se hizo presente en cada instante del viaje, y es una de las mejores cosas que me llevé. Sigo sosteniéndome a mi mismo, que la gente de América Latina, se destaca por su energía y buena onda. Y no puedo dejar de decirlo… ¡Pura vida por ellos!

>> Es trabajo nuestro cuidar el planeta mientras bajamos. Aquí algunos tips para hacerlo.

¿Te gustan estos destinos que tienen la naturaleza como estandarte?

 

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Federico Bongiorno

Creo cosas en Internet que las podes ver en LinkedIn. Viajo por el mundo, escribo y disfruto de emprender. Mi niño interior es mi director creativo y desde hace unos años tomé la decisión de convertirme en un nómada digital a través de empresas en Internet.

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